En el artículo anterior hablamos de empresas paraguayas con casi un siglo de historia, que empezaron con una máquina locrera o un albañil vendiendo pan puerta a puerta. Esta vez la escala de tiempo es otra: negocios que en apenas una década pasaron de no existir a convertirse en algunos de los actores más grandes de la economía paraguaya. El caso más contundente de esta nueva generación tiene, además, uno de los orígenes más simples y humanos que se pueden contar.
El asado que se quedó sin carbón
Corría el año 2012. Un grupo de amigos de toda la vida —algunos se conocían desde el jardín de infantes— se juntó para un asado, en un momento en que la economía paraguaya venía de varios años de buen crecimiento. En algún momento de la noche, se quedaron sin carbón. Salieron a buscar dónde comprar más, y se encontraron con lo mismo que cualquiera en esa situación: casi ningún lugar abierto a esa hora, más allá de alguna estación de servicio con oferta limitada o alguna despensa enfocada casi exclusivamente en bebidas. De esa frustración puntual y cotidiana —no poder comprar algo simple a la noche— nació la idea de Biggie: una tienda de conveniencia abierta las 24 horas, todos los días del año.
De tres locales a 263 en una década
Giuliano Caligaris, Joaquín González y Rodrigo Mendelzon convirtieron esa idea de sobremesa en una cadena que hoy tiene presencia en 31 ciudades del país, con más de 260 tiendas y socios en otras treinta adicionales bajo formato de partners. Según estimaciones de Forbes Paraguay, la empresa factura alrededor de USD 250 millones al año, recibe a más de 140.000 clientes por día, y da trabajo directo a más de 5.300 personas, lo que la convierte en uno de los mayores empleadores del país y, para buena parte de esos trabajadores, en su primer empleo formal. En enero de 2024, el Grupo Azeta Zuccolillo adquirió el 50% de la compañía por USD 50 millones, sin que los fundadores originales dejaran de ser parte del negocio.
Lo que cambió entre generaciones de empresarios
Las historias centenarias que contamos en el artículo anterior se construyeron con décadas de crecimiento lento y sostenido, generación tras generación. Biggie muestra un patrón distinto, propio de esta época: una idea concreta, resuelta con velocidad, apoyada en tecnología desde el primer momento (sistemas de logística, plataformas de e-commerce, análisis de datos para decidir dónde abrir el próximo local), y una escala que en pocos años alcanzó lo que a otras empresas les llevó generaciones enteras. No reemplaza al modelo anterior —conviven ambos—, pero sí muestra que el camino para construir algo grande en Paraguay se acortó considerablemente para quien sabe combinar una buena idea con las herramientas de hoy.
Otras historias de esta misma generación, en marcha
Biggie no está solo en este fenómeno, aunque sea el caso más grande y documentado hasta ahora. En el mundo de los pagos digitales, plataformas paraguayas facilitaron el acceso al comercio electrónico a miles de pymes que antes no tenían forma de cobrar online. En el sector de reservas, aplicaciones locales de gestión para el rubro gastronómico ya superaron las decenas de miles de operaciones en poco tiempo de vida. Ninguna todavía alcanzó la escala de Biggie, pero todas comparten el mismo patrón: una idea simple, resuelta con tecnología, creciendo mucho más rápido de lo que hubiera sido posible una generación atrás.
Así lo pensamos en KapeDev
Lo que hace tan poderosa la historia de Biggie no es solo el resultado final, sino el punto de partida: una necesidad cotidiana y simple, identificada por gente común, resuelta con decisión. Ese mismo patrón está disponible hoy para cualquier negocio que recién empieza —la diferencia es que hoy existen herramientas digitales que, bien usadas, pueden acortar muchísimo el camino entre la idea y el resultado.
Preguntas frecuentes
¿La historia del asado de Biggie es real o es una anécdota de marketing?
Es real, contada por los propios fundadores en entrevistas públicas, entre ellas una organizada por Forbes Paraguay en su Summit empresarial.
¿Cuánto tiempo le llevó a Biggie llegar a su tamaño actual?
Desde la idea original en 2012-2013 hasta superar las 260 tiendas y los USD 250 millones de facturación anual, el crecimiento se dio en poco más de una década.
¿Qué diferencia a este tipo de historias de las empresas centenarias del artículo anterior?
Principalmente la velocidad: lo que antes tomaba generaciones enteras de trabajo sostenido, hoy se puede lograr en años, apoyado en tecnología y en un mercado que también cambió.
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